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Las empresas congelan proyectos de IA porque nadie puede responder una pregunta simple: "¿esta actualización lo empeoró?". Checkpoint la responde con una luz roja o verde. Cada actualización presenta un examen — si la nota baja, no sale.
El software normal funciona o no funciona, y las pruebas lo demuestran. La IA es más difusa: una "mejora" puede empeorar las respuestas en silencio, y el equipo se entera por los clientes. Ese miedo es la razón por la que tantos pilotos de IA nunca se lanzan. La solución es aburrida y poderosa: un examen obligatorio antes de cada lanzamiento.
Checkpoint también compara dos exámenes cualesquiera y lista exactamente qué preguntas empeoraron — para que el equipo sepa qué se rompió antes que los clientes.
La demo siembra a propósito una respuesta mala — estadísticas inventadas citando una fuente inexistente. Checkpoint la detecta de tres maneras distintas, y el informe lo deja registrado. Dos productos de este sitio ya pasan por él antes de publicarse: el examen de precisión de Radar y el de verificación de Compass corren en cada actualización.